Tirar, comprar, tirar

¿Has oído algo sobre la Obsolescencia programada?

Si tu aspirador se queda de repente sin respiración, tu coche se rompe inesperadamente y tan solo tiene 5 años- a  mi me ha pasado esta semana-, las bombillas dejan de lucir sin que se hayan golpeado, la impresora escupe o se traga el papel…nada ocurre porque así.

Todos ellos están programados para dejar de funcionar en un determinado momento, es lo que se denomina “Obsolescencia Programada“, da miedo ¿verdad?

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Muchos de los objetos que compramos dejan de funcionar al poco tiempo de que haya vencido la garantía, aunque nos irrita lo aceptamos normalmente como un mal menor.

No pensamos en arreglarlo, la mayoría de las veces lo sustituimos por un objeto nuevo.

Sin saberlo nos estamos comportando de una manera inducida.

Desde los años veinte, los productos se fabrican para tener una vida útil limitada. El propósito evidente es el de estimular los hábitos de consumo. Es algo lógico dentro de una economía capitalista:  “Un objeto que no se desgastan con el tiempo, es una tragedia para los negocios.” Este comentario se puede leer en una revista 1928.

Sin embargo hoy en día, este tipo de consumo es una tragedia para la humanidad.

Obsolescencia Programada: Consumir y ser consumido

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Al tirar los objetos que ya no podemos usar a la basura en realidad lo que estamos haciendo es contaminar nuestros subsuelos y los océanos. La destrucción del medio ambiente es un hecho palpable, especialmente en el Tercer Mundo.

En África se usa material de reciclaje como regla básica. La reparación de los objetos les proporciona una segunda vida.

En Ghana los ordenadores obsoletos occidentales están provocando la intoxicación del medio ambiente y de su población. Sin embargo sus habitantes reciclan gran parte de este material, simplemente porque nuestros ordenadores, las impresoras, los teléfonos móviles no están dañados de forma irreparable. Los consumidores consumimos la vida y el planeta.

Otro modelo es posible

Algunos economistas, como el francés Serge Latouche, defiende otro modelo social: el decrecimiento.

Si el consumismo desenfrenado provoca la destrucción de los recursos naturales, menos consumo, no puede dañar a nadie. Al contrario. Si reducimos las emisiones de carbono y las compañías productoras pusieran mayor énfasis en la calidad de los productos y su longevidad, así como en la conservación del medio ambiente, nuestro mundo se humanizaría.

Existe un magnífico documental que habla sobre la obsolescencia programada y cómo actúa en nuestra vida cotidiana: Comprar, tirar, comprar:

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Acerca de Arancha Herrero

Blogger. Me encantan los temas de salud, tecnología, Internet y el mundo digital
Arancha Herrero

Comentarios

  1. Estoy totalmente de acuerdo con lo que se dice en el artículo, es una tragedia que nos perjudica a todos y tarde o temprano nos afectará de alguna manera. Es una pena que la gente idolatre determinadas marcas y miren hacia otro lado para determinados asuntos. El caso de Apple debería abrir los ojos a más de uno.

    • Redacción Blogland dice:

      Hola Mike!
      El caso de Apple es terrible. Apple tiene una marca muy fuerte que gusta a mucha gente, con lo que no creo que le lluevan demandas. Quizás tenga algún problema por las condiciones de trabajo esclavistas a las que somete a sus trabajadores pero no se si ahí puede intervenir la Unión europea.

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